Fue la tercera semana del verano de ese año.
Una noche de melancolía en que vagaba por las calles de este mundo.
En una sala de juegos un hada cantarina con palabras dulces daba la bienvenida a la partida.
El primero en llegar fui yo, en silencio y ajeno a todo,
Luego fue la llegada de un ciberamante, un seductor de estos tiempos, que con versos antigüos hace mover corazones en el ciberespacio.
Un administrativo en horario de oficina aburrido del trabajo y
finalmente un par de chicas preocupadas de la puntuación del juego.
Después de un rato, entre fichas, puntajes, exclamaciones y cierres el dominó dejó de tener sentido y la sala fue quedando con las palabras de tres tristezas que venían de diferentes lugares, realidades distintas y un mismo sentimiento.....
En mi noche siguiente entré a la misma sala de juegos con la idea de encontrar al Hada.
Era una atracción misteriosa la que había dejado en mi.
Luego de un rato ella apareció.
Volvimos a estar en la misma sala
con la misma gente, en el mismo juego.
Transcurridos algunos minutos, supimos que estábamos en la misma frecuencia,
que un hilo invisible, de esos que se crean en la red,
había hecho que nuestros caminos se unieran la noche anterior............................................
No hay comentarios:
Publicar un comentario