Las campanas tocan
incrustadas en la noche
esta hora que comienza,
que aproximo a un verso,
la acerco al alma
que no está conmigo.
Voy llenando las calles de pisadas
como si pudiera ahuyentar nostalgias.
Dejo caer palabras
y pierdo ese minuto de mirarlas
mientras sus pedazos
ruedan calle abajo.
Y al final
el verso triste
se pierde en aquel pino,
que tal vez está contento,
que tal vez está cansado.
Sin embargo
esta noche y aquí,
en esta vieja plaza
sé que estás conmigo.
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